Existe en algún lado, tiene que existir. Confío plenamente en la sentencia bíblica que dice que Dios pensó que no es bueno que el hombre esté solo. Quiero encontrar a ese hombre para el que fui venida como compañía. Muchas veces me ha parecido vislumbrarlo entre los demás, pero tal vez por un defecto de visión mío, o porque la atmósfera provoca distorsiones me equivocaba. Desde hace un tiempo -demasiado largo se me hace- te miro a la distancia, pretendiendo encontrarnos. Y sin embargo tus ojos son esquivos, saltan sobre mi cuando deberían posarse. ¡Mirame! tengo ganas de gritar. ¡Estoy acá, preparada para todo!
¿Cuánto más tengo que esperarte?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario