sábado, 4 de mayo de 2013

Vaivén

Callé aquella tarde manantial
de besos arrebatados 
suspirados.

Luego vino la pausa larga
del verano.
El lecho de agónica melancolía. 

Las firmes convicciones
erran en el desconsuelo. 
Y la memoria imagina
nuevos roces
sutiles gozos de tu compañía. 

Marzo, el otoño nos acerca.
Tu voz me enciende
tu corazón me delata. 
Huyo. 
Las firmes convicciones
mandan. 

Y ya lejos, 
salvada de maltratar tu fe. 
Mi cama solitaria
te reclama.