de besos arrebatados
suspirados.
Luego vino la pausa larga
del verano.
El lecho de agónica melancolía.
Las firmes convicciones
erran en el desconsuelo.
Y la memoria imagina
nuevos roces
sutiles gozos de tu compañía.
Marzo, el otoño nos acerca.
Tu voz me enciende
tu corazón me delata.
Huyo.
Las firmes convicciones
mandan.
Y ya lejos,
salvada de maltratar tu fe.
Mi cama solitaria
te reclama.
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