sábado, 3 de noviembre de 2007

rito de medianoche

Mi noche se abre en palabras. Sobre el teclado, mis dedos buscan encontrar tu forma. Grito en vez de gemir. Me desgarro en una cama de deseo imposible y me levanto para conjurar a tus ojos. Prometo, con fe, ir desgranándome frase a frase, entregarme entera, volcar tanta verdad de mi ser que poco a poco, día a día, me sepas con cada fibra de tu alma. Quizás te llenes de mí como las hadas difunden su luz. Entonces me mires y me digas las cosas secretas y esperadas. O ni siquiera digas nada. Me tomes una mano, te fijes en mis ojos, enriedes tus dedos en mi nuca y me obligues a besarte.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Solo con que me mires a los ojos
Vería en ellos mi alma reflejada
Vacía como vacía es la nada
De lo que fue vivo, solo despojos

Me encantaría abrir los cerrojos
Y liberar mi alma atormentada
Responder al fuego de tu mirada
Que en cenizas convierte mi antojo

Como quisiera andar el camino
Que lleva al edén que en tus versos leo
Como un lago profundo y cristalino

Como quisiera ser yo el destino
Que caprichoso interpuso Morfeo
Al acabar en tu sueño el camino

G.

Serendipity dijo...

Leí y releí
dejándome abrasar.

Las confesiones nos traen del abismo,
de regreso al paraíso.
Sigamos el camino de la musa que
si quiere, nos hará destino, fin, y principio.