Te intuyo, atrapado en el mismo deseo que somete mi alma a esta carne.
Porque un grito siempre es una llamada.
Porque un gemido siempre se dedica.
Todo lo que soy te lo diría.
Mis palabras te volverán destino, serán puerta, sólo principio.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario