miércoles, 24 de octubre de 2007
Ecos
Tu voz fue para mí un trueno resonando en medio de la noche. Solo, único, formidable, hace temblar toda la tierra presagiando la lluvia que riega y vuelve fértiles los campos. El olor a tierra húmeda... lleno de sensualidad y de promesas. Enamorados bajo los pinos, danzando un celo desenfrenado. La naturaleza más absoluta del deseo: Desnudarse. Quitar ropa a ropa cada máscara hasta revelar nuestra única verdad, la esencia que sólo se comunica cuerpo a cuerpo. Libre de disfraces, sólo yo, mujer, sólo vos, varón.
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