Como si nos gravitáramos
O, destinados a ser par, fuéramos dos guerreros que acaban de verse
Y no se conocen
Y se estudian, midiendo sus potencias
Hasta aceptar que son uno reflejo del otro
Damos rodeos en mutuo acercamiento.
A vos, que habitás en mí pero afuera de mí. Que me incitás a descubrir las palabras que todavía no me sé ni me aprendí para poder manifestar esta emoción, este cuerpo que te sueña y te bendice y te desea. A vos, que me das boca, labios, mente. Vos, anhelo constante, musa profunda del deseo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario